Por: Prof. Dr. Julio Torales y Prof. Dr. Martín Moreno.  |

Pero cerca del Asilo se levanta el sombrío presidio de los locos. ¡Ay!, los locos no trabajan bien; no sirven para nada. Figuraos una inmunda cárcel, en que la miseria hubiera hecho perder el juicio a los infelices abandonados allí dentro. Sobre el fango de un patio lúgubre, acurrucados contra los muros, gimen, cantan, aúllan, veinte o treinta espectros, envueltos en sórdidos harapos. Una serie de calabozos negros, con rejas y enormes cerrojos, agobia la vista. A los barrotes asoma de pronto un rostro de condenado. Celdas oscuras, desnudas, húmedas.
Rafael Barret, “Manicomio”, Ensayos 1905.

En julio de 2011 se lanzaba la Política Nacional de Salud Mental, en sus planes, en uno de sus ítems la misma planteaba:

  • Indiferencia cero para las hospitalizaciones psiquiátricas crónicas y/o innecesarias;
  • Indiferencia cero a las condiciones infrahumanas de la hospitalización psiquiátrica.

Un año después a instancias del la Organización Panamericana de la Salud, junto con el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, con colaboración de profesionales de Porto Alegre, se propuso realizar un censo de pacientes que habitaban el hospital psiquiátrico de Asunción, los que podrían ir de alta, pero no lo hacían por problemas sociales.

Una parte de esta propuesta fue la de compartir e implementar la experiencia de la desmanicomialización de Porto Alegre. En algún momento allí hubieron 7000 pacientes internados en el Hospital San Pedro; estos mediante políticas de cambio en el modo de comprender la locura, lograron ser dados de alta y salir a la comunidad; volvieron con sus familias o en residencias protegidas u hogares sustitutos, en un contexto de red que sustituyó al modelo hospitalocéntrico.

Esta experiencia inspiró la posibilidad de brindar una salida digna a la comunidad a cada uno de los pacientes que habitan el único Hospital Psiquiátrico de Paraguay. Entendiendo la situación de los mismos como una triple reclusión: locura, estigma y muros físicos.

Para desarrollar el componente operativo de ese proyecto un grupo de estudiantes de la carrera de psicología comunitaria de la Universidad Católica de Asunción, así como de médicos residentes de la Cátedra de Psiquiatría de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción y del Hospital Psiquiátrico, en el contexto de un censo, realizaron encuentros y entrevistas estructuradas a pacientes internados por más de cinco años en el Hospital Psiquiátrico. El total de encuestados fue de 160 pacientes, a ellos en la jerga psiquiátrica los llaman crónicos, los manuales clasificatorios los llaman trastornos mentales severos, pero en memoria de la experiencia de Brasil los llamaron moradores: los que viven allí porque no tienen como salir, volver o desempeñarse en la comunidad.

En 2014, en la última visita al Hospital Psiquiátrico realizada por el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura y otros Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes, encontraron 200 “crónicos” en el área de pacientes de Larga Estancia (moradores): o sea, la población aumentó aproximadamente a un paciente nuevo cada 40 días, desde el último censo.

En el país no se han vuelto a crear nuevos hogares sustitutos para albergar a pacientes que la psiquiatría considera “crónicos”. Por otra parte, la población de funcionarios trepó a 550 aproximadamente, sin contar áreas tercerizadas; existiendo en la actualidad casi 2 funcionarios por paciente.

Han pasado casi 4 años de la experiencia del censo, para que nuevamente el olvido haga presa de estos seres anónimos. Víctimas de un modelo deshumanizante, alienante, anómico de asistencia y encierro. Secuestrados por la violencia social, encerrados por la inequidad, esperan taciturnos, quietos, musitantes, lejanos, rapados, pasivos, silentes: la reivindicación que se merecen por su naturaleza humana. Necesitamos ya de una Ley Contra Toda Forma de Discriminación. Una Ley amplia. Una Ley que Humanice. Una Ley que contenga previsiones para evitar que situaciones de discriminación crónicas se sigan sucediendo en el país. Una Ley que nos permita a todas y todos lograr, aunque sea un poco, transformarnos en seres pensantes, iguales, en dignidad y derechos, libres de ataduras de cuerpo y mente.

“El papel aguanta todo, si la letra está muerta”

Prof. Dr. Julio Torales es Psiquiatra General de Adultos y Psiquiatra de Niños y Adolescentes, Profesor Asistente de Psiquiatría de la Universidad Nacional de Asunción, Jefe de la Unidad de Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Médicas UNA y miembro titular de la Comisión Directiva de la Sociedad Paraguaya de Psiquiatría.

Prof. Dr. Martín Moreno es Psiquiatra General de Adultos y Psiquiatra de Niños y Adolescentes, Profesor Adjunto de Psiquiatría de la Universidad Nacional de Asunción y Presidente de la Sociedad Paraguaya de Psiquiatría.