En secundaria sufrí discriminación por mi aspecto físico, específicamente por mi peso. Me marcó irremediablemente pero incluso puedo tolerar que así haya sido ya que vino de parte de adolescentes educadxs -probablemente- para ejercer discrimacion, con o sin conciencia de los padres y las madres. Hoy estoy expuesta a una situación semejante pero por mi postura feminista y esta vez la discriminación no es ejercida por adolescentes sino por personas adultas.

Me plantee incluso dejar de ser quien soy solo para acabar con los ataques. La respuesta que recibía/ recibo de mi entorno no era ni es la que deseo y me parece por sobre todo injustificada. Siento que es una violación a mi derecho básico de libertad ideológica y un intento por impedir mi heterogeneidad. Comencemos a ser tolerantes. Es necesario.